Cartagena de Indias, ciudad mágica rodeada de pasado y presente

Una torre amarillenta con un reloj en su centro es el punto de referencia que tiene cualquier visitante que esté dispuesto a realizar un viaje en el tiempo. Una muralla color gris pálido acompaña este umbral y se suma a la división temporal. Al atravesar las bóvedas que aparecen como surcos debajo de la estructura que marca el tiempo cartagenero, el visitante ingresará a la “ciudad amurallada”, principal destino turístico de la ciudad.

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Este sitio detenido en el tiempo, fundado en el siglo XVI, está dotado de una impecable arquitectura de estilo colonial, con altas recovas, balcones de madera y puertas de madera talladas a mano, numerosas plazas arboladas, edificaciones de coloridos variados y eléctricos, y además coches tirados a caballo que brindan un recorrido por las noches alumbradas mediante faroles de luz amarilla cálida.

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Todas estas razones, hacen de Cartagena de Indias una ciudad llena de historia, ya que en los años de dominio español era considerada como el principal puerto del norte de Sudamérica (punto estratégico desde donde se podía comerciar con todas las islas del Caribe como también hacia el interior del continente). Tal fue la importancia de la ciudad, que los españoles construyeron un fuerte para defenderse del ataque de las invasiones francesas e inglesas, el llamado “Castillo San Felipe de Barajas”.
En la actualidad, este fuerte es un museo que permite al visitante recorrer sus instalaciones libremente o con un guía, quien relatará la historia de la ciudad, explicará el por qué de cada detalle que posee la edificación y lo llevará de paseo entre los túneles y pasadizos secretos que esconde detrás de sus murallas. Según dichos del propio guía: “contraten el servicio para ver otras cosas que no sean sólo más que piedras”, y vaya que tiene razón.

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La etapa colonial marcó a fuego esta ciudad, que fue nombrada como “Patrimonio Cultural de la Humanidad” por la “UNESCO” en el año 1984, como así también a su sociedad ya que los españoles, al escasear la mano de obra aborigen en la región, poblaron el sitio con esclavos provenientes de África, quienes eran utilizadas para los trabajos forzosos dentro del fuerte, en el campo y también para las tareas domésticas. La esclavitud se llevó adelante durante varias décadas y luego de varias revueltas libertarias, finalmente en el año 1852, se logró su abolición.
Cartagena además de su riqueza histórica y cultural, también se destaca por su agitada actividad nocturna, tanto es así que algunos colombianos la llaman “la ciudad de la rumba”. La oferta para salir a divertirse y disfrutar de las noches en este lugar, se extiende durante toda la semana, aunque los miércoles y sábados son los principales días para “rumbear”. De esta manera, restaurantes, bares, pubs y boliches bailables de todos los estilos se pueden encontrar en sus calles.

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Más allá de la historia y de sus movidas noches, la ciudad está inmersa en un presente donde, según datos estadísticos, el 70% de la población es de bajos recursos, mientras que el 30% restante se beneficia del comercio, la actividad empresarial o los ingresos obtenidos del intercambio portuario, principal recurso económico.
Con todos estas características, Cartagena de Indias es un sitio que permite al visitante viajar en el tiempo hacia el siglo XVI dentro de la ciudad amurallada y reflexionar sobre el presente fuera de ella. Una ciudad llena de tradición, cultura e historia que vale la pena ser visitada.

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